RATONES DE HANGAR

Para la Discusión, Divulgación y Conservación del Patrimonio Histórico Aeronáutico Uruguayo e Internacional en Poder de Nuestro País
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MensajePublicado: 19 Mar 2016 21:12 
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Julio Salvo y yo pasábamos caminando frente al Cuerpo de la Guardia, dejando atrás el portón de entrada de la Escuela de Aeronáutica, en el mismo momento en que ingresaban el auto de Tabaré Vasquez y los demás vehículos de su comitiva.
Un “ corneta ", parado firme, mirando hacia la Plaza de Armas , sopló enérgicamente en su instrumento de bronce, haciendo vibrar el toque de atención contra el paredón trasero del hangar . El Comandante de la Guardia, formando al frente de sus hombres , voceó fuerte y claro la correspondiente orden reglamentaria - ¡!” Aattencióoon , el Señor Presidente de la República “ ¡!
El auto de Tabaré tenía las ventanillas cerradas y cristales polarizados. Julio y yo, no pudimos ver al Presidente ni a sus acompañantes.
Los cuatro autos, sin reducir la velocidad , se dirigieron a la zona de estacionamiento reservada para las autoridades.
“ La aviación vanguardia de la Patria “ , se sigue leyendo como siempre ,en simples caracteres pintados en negro sobre la gran medialuna blanca de la pared trasera del antiguo hangar “ nuevo “.
A la derecha del hangar ,el AT 6 D FAU 340 ,con su tren de aterrizaje plegado y el plano central unido a una viga doble T metálica , se apoya sobre una sencilla base de material . El “ clásico “ Texan permanece congelado en un intemporal y leve viraje ascendente a la izquierda .Como trepando apenas lo necesario para superar en vuelo rasante los techos de tejas del Cuerpo de Guardia ,al otro lado de la Plaza de Armas.

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El sol brilla “con todo” y ya se siente el calor de un mediodía de verano .
Entreverados con un pelotón heterogéneo de visitantes, Julio y yo caminamos rodeando la mole de hormigón del hangar .Los palcos para las autoridades y el público que asiste al festejo del Día de la Fuerza Aérea , están instalados frente a los portones abiertos del antiguo / nuevo hangar abovedado, al otro lado de la ancha planchada de bituminoso . Cruzando el asfalto hacia el palco más próximo voy pensando que probablemente bajo ese bitumen se escondan las viejas lozas de hormigón , donde antiguamente se estacionaban , ala con ala los ocho o diez Texan AT- 6 de la Escuela…….

La Banda de la Fuerza arranca a tocar el Himno Nacional, coreado por las tropas formadas y por un importante porcentaje de los invitados. Se da lectura a la orden del Comando de la Fuerza Aérea.
Revista de las formaciones de Cadetes y de Tropas por parte del Presidente . Tabaré sobriamente vestido de traje, acompañado por el Comandante de la Fuerza. Traje claro liso y uniforme azul con bocamangas doradas .Ambos van pasando frente a las banderas y sus escoltas. Se ve que el General del Aire saluda a las banderas . Azul y blanco. Blanco ,Rojo y azul. Azul y dorado de los uniformes .Dorado del sol prendido de la tela blanca y luz del sol que inunda todo lo que se alcanza a ver. Ya hace bastante calor.

Entrega de las tradicionales distinciones y discurso del novel General del Aire ……..Una tradicional ceremonia militar .
Julio recuerda sus tiempos de escolar. Yo vuelvo a otros tiempos pasados pero no tan lejanos como aquellos ….
Desfile de las formaciones de tropas frente al palco…..Unos minutos más tarde se oye y se ve llegar, la primera de las formaciones aéreas que intervienen en la ceremonia..
Volando a una altura reducida, con los dos Hércules a la cabeza, sobrevuelan el área de los festejos, una tras otra, varias escuadrillas de aeronaves de todas las Unidades de que integran la Fuerza.
Zumban los turbohélices, se quejan en agudo las turbinas de los cuatro A-37. Ronca feliz el rejuvenecido Pratt& Whitney del 366….Tabletean los rotores de los UH ….
Música para los oídos de la mayoría de los que estamos en tierra viendo desfilar las muy correctas formaciones , desde abajo.

“ Van a hacer otro pasaje “ me acota Julio ,que siempre está bien enterado . Buscando un punto libre de público, el Doctor se empeña en enfocar su modesta cámara , tomando fotos en cada pasaje de los aviones..

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Finalizado el acto de festejo tipicamente militar, los parlantes nos invitan a cruzar la planchada para protegernos del agresivo sol, a la sombra interior del hangar ,donde se ha dispuesto servir un “ brindis” protocolar para todos los invitados.
Unos cuantos amigos .Muchas caras conocidas. Algunas que debo forzar bastante la memoria para poder ajustarlas a los tiempos….

Algo mas tarde, de común acuerdo, Julio y yo resolvemos que va siendo hora de emprender el regreso. Aún al amparo del elevado techo del hangar, hace muchísimo calor . Se nota que una buena parte de los invitados ya se han ido retirando pero aún van quedando numerosos grupos de militares y ¿civiles ¿ que conversan, se saludan y se abrazan efusivamente, al coincidir con aquellos a los que hace tiempo que no encuentran….
A último momento, cuando ya estábamos por salir de allí Julio se entretiene conversando con un oficial alto, de edad mediana , que viste un extraño uniforme totalmente desconocido para mi .En la manga de la casaquilla lleva pegado un disco de paño oscuro, con algunas curiosas letras doradas del alfabeto cirílico .
“ Es un paracaidista de Bielorusia “ me informa Julio . “ Está de agregado aeronáutico y pudimos conversar en castellano” , me comenta mi sociable amigo ,muy feliz de haber podido entenderse con el ruso .
En otro punto del hangar , Alvaro charla con unos aviadores de la USAF .!! ¡Cuanto hemos cambiado todos nosotros¡

Caminamos rodeando el edificio por una angosta veredita lateral, flanqueada por un viejo canalón de desagüe hecho de adoquines , que si mi memoria visual no me está fallando permanece incambiada , desde aquellos tiempos en que yo la recorría en incontables noches, fusil al hombro, camino a relevar algún camarada , de guardia en el puesto de “ rondín hangar “.
De regreso en la Plaza de Armas, me dejo tentar por la curiosidad de aproximarme al pabellón de edificios que fue mi hogar por cuatro largos años, ¡! Cuatro años, a mediados del siglo pasado ¡!!



El bitumen de la Plaza de Armas irradia calor. Las paredes recientemente encaladas de los antiguos dormitorios de Cadetes reflejan intensamente la luz del sol de mediodía. El pronóstico meteorológico prevé el pasaje de un frente frío con probables tormentas …pero el cielo luce de un celeste brillante y el blanco nuevo de la cal castiga los ojos .

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Me detengo a unos pocos pasos de los arcos encalados de la galería abierta que corre a lo largo del edificio.
Visto de cerca, no todo sigue igual que hace medio siglo. El tejado que techaba la galería ya no existe. Solo quedan en sus puestos, algunas de las robustas vigas de madera que soportaban la estructura de tirantes mas delgados y le daban apoyo a las tejas españolas.
Las vigas que permanecen en su lugar ya no lucen como oscuras maderas coloradas barnizadas. Hace tiempo que las pintaron de blanco. El piso de la galería sigue siendo el mismo. Grandes baldosones que fueran brillantes y rojos lacre, ahora se ven ásperos y descoloridos, de un colorado “triste”, como de layotas brasileras gastadas.
Las ventanas y la puerta de la planta baja están cerradas. A las sólidas y amplias ventanas de madera pintadas de azul. ( el clásico azul Fuerza Aérea ) ahora se las ve opacas y entre grises y celestes. La puerta no parece ser la misma, pero está igual de descolorida….
Sin forma de saberlo, se me ocurre que es aquella misma pintura de hace sesenta años, opacada y descolorida por sesenta veranos de enfrentar todas las tardes al duro sol de enero y febrero. La fachada del alojamiento mira al Oeste.
Hace mucho calor allí al sol sobre el bitumen que ahora sustituye al pavimento de pedregullo fino que ” trillábamos “ día y noche, semana tras semana . Meses y años. Inviernos gélidos y veranos de mediodías ardientes como este que nos “obsequia“ el otoño que viene llegando callado y bastante contaminado de cambio climático…

Quiero alejarme de allí. Buscar algo de sombra. Volver a donde me está esperando mi amigo para subir a su auto y alejarme de las agridulces añoranzas del pasado que me asaltan en todos los rincones…….
… Deseo irme, pero quizás confundido o atontado por los años, el calor y el exceso de luz solar, continúo parado mirando la puerta del Casino de Cadetes que fue azul y ahora es gris.
Me pregunto que podría ocurrir si camino los diez pasos que me separan de esa puerta, la abro y entro al salón que antes fue el Casino. Nadie me presta atención.
Estoy solo, lejos del grupo de gentes que caminan sin mirar a los costados ,cruzando la Plaza de Armas hacia el portón de la Guardia, para subirse a sus autos que esperan a los lados de la ruta y marcharse.
Julio me espera al otro lado de la explanada, a la sombra de uno de los árboles que rodean la explanada , pero yo se que el no es de los que se impacientan. Probablemente mi amigo intuye porque es que yo estoy aquí, parado al sol, mirando esa fachada abierta en arcos ,que me hipnotiza con su resplandor blanco .

Sin moverme del lugar donde me detuve a observar, camino unos pocos pasos, cruzo la galería abierta a la Plaza de Armas , entro en la zona de sombra que proyecta el techo inclinado de tejas españolas , pisando sobre las lustrosas baldosas rojas de la galería . Abro la puerta pintada de azul y entro a la sémi-penumbra fresca del gran salón de piso de monolítico y ventanas de madera encortinadas.

A mi izquierda, al fondo del salón está la mesa de billar. Dos cadetes de tercer año, con sus azules y doradas escuadras de cabos en la parte superior de las mangas de sus camperas de paño verde, juegan una partida de carambola. Las bolas ruedan sobre el paño verde y chocan entre si con un fuerte chasquido. Parados cerca de la mesa, del lado de la pared, tres jóvenes con aspecto de cadetes de segundo los miran jugar y comentan las alternativas de la partida.
Con los ojos encandilados por el resplandor de afuera y la sémi-oscuridad interior, no alcanzo a reconocer quienes son. Tienen que ser de mi tanda por las escuadras de cabos cosidas a sus mangas. Nosotros somos los “ Clases” . Los alumnos del último año que en unos pocos meses mas, egresaremos de la Escuela como Alférez .
Sentado frente a una mesa baja, otro cadete lee un ejemplar del diario “ El Día “ prensado con un par de finas tablitas de madera ,sujetas por tornillos y pequeñas mariposas.
Estoy seguro de que lo conozco, pero ya no recuerdo su nombre.
Al fondo del salón junto a la ¿ estufa de leña? Veo un grupo de aspirantes que parecen estar completamente absortos en oír la voz de un comentarista de futbol que relata algún incidente gracioso ocurrido durante un partido, el fin de semana pasado .Uno de ellos sostiene en su mano una pequeña radio Sanyo forrada en cuero negro. No llego a ver si la estufa está encendida. No se ven llamas pero hay olor a madera quemada y también al del papel de diario que probablemente se empleó para iniciar el fuego.
Otros cadetes, reunidos en pequeños grupos, sentados en sillas contra la pared conversan entre ellos.
Uno de ellos observa por una ventana, como el viento de abril mece las copas de los pinos al otro lado de la estrecha ruta que baja hacia la costa y sacude los arbustos del jardín entre los bancos donde muchos nos sentamos a estudiar, en noviembre para los exámenes.. El cielo parece estar totalmente cubierto por una capa de nubes grises.
Todas las ventanas tienen las cortinas descorridas y son las 12.45 en el reloj de mesa que está sobre la repisa de trofeos , pero adentro del Casino están encendidas algunas de las lámparas que cuelgan del techo .
Yo se que es jueves y que pasada la media hora de Casino, a primera hora de la tarde nosotros los cadetes de tercero tenemos práctica de vuelo en AT- 6 .
De mi grupo de cuatro alumnos del “ Ñato” Sanchez , primero irá Julio . En segundo término estoy programado yo . Washington no volará esta tarde porque está muy resfriado. El tercero de los alumnos del “ Ñato “,nuestro instructor de vuelo , será como siempre Roque . Ese es el orden acostumbrado y lo que figura en la planilla que hemos visto por la mañana en Operaciones.
En el extremo opuesto del salón está el mostrador de madera del “ bar”. que nos tienta a todos, todos los días , con su “ suculenta “ oferta de enormes y deliciosas milhojas bien frescas y que nos fomenta el “ vicio “ de la “ foránea” Coca Cola.
El mostrador está como siempre rodeado de ansiosos clientes que esperan su turno para ser atendidos por el sonriente soldado que oficia de cantinero. Todos apurados porque los minutos corren y el horario de Casino es muy breve …..Y allí también, igual que con el billar y los diarios , los de tercero siempre tenemos la preferencia.Eramos " los de la Derecha."

“ Que suerte que te encuentro, Arioni , “ me dice un joven cabo honorario que acababa de entrar por la misma puerta que yo recién había cerrado a mis espaldas .
“ Dice Julio, ( Julio Gutierrez, otro de nuestros compañeros de tanda) que hagas el favor de avisarle al “ Ñato” que el se siente muy mal del estómago y que en cuanto pueda salir del baño va a ir a Enfermería a ver al viejo Falco ( El Dr. Falco , nuestro médico de vuelo ) . Dice que así como está, no va a poder volar hoy “, agregó mi compañero, el cadete recién llegado . Un joven morocho, de pelo crespo cortísimo . Heraclio es bastante mas alto que yo . Hablaba con un leve acento abrasilerado. Otro de los de mi promoción .Un nativo de la frontera con Brasil.
“ Bueno , yo me encargo “, atiné a responder en voz alta ,como si toda esa escena fuera algo real ,no un producto de mi imaginación o un cierto delirio mental ocasionado por el calor que irradiaba el asfalto . Yo recordaba perfectamente que quien me hablaba parado junto a la puerta del Casino había sido uno de los tripulantes voluntarios de aquel fatídico vuelo de 1970 ,en el C-117 de la USAF en Durazno.

“ Siga trepando hasta que yo le avise y mantenga el rumbo , “ dijo la voz penetrante del “Ñato “ en mis auriculares.
Volábamos rumbo al sector que nos habían asignado en planilla. El altímetro marcaba algo más de 3.000 pies y la brújula magnética estaba “ clavada “ en los 45º . Abajo solo campo. Estábamos ganando altura, al norte de Empalme Olmos .
El motor del 340 giraba a 2000 RPM, roncando limpio y parejo . Todos los instrumentos con lecturas como de manual de fábrica. La base de la capa de estratos que cubría todo el cielo otoñal , todavía estaba bastante por encima nuestro.
Ese clásico AT -6 D tenía muchísimas horas de vuelo mas que el Ñato y yo juntos, pero siempre había sido muy bien cuidado y se conservaba en perfecto estado.
Seguimos trepando en vuelo recto y sin apuro, a razón de 400 pies por minuto. La aguja larga del altímetro avanzaba sobre la escala de cientos de pies, girando a la derecha con la regularidad de un reloj suizo.

“ Bueno, don Arioni , vamos a ver como se defiende usted sacando el avión de un tirabuzón de vuelta y media “ Dijo el Ñato por el intercomunicador .
“ Siga trepando hasta los 5000 y cuando llegue al nivel, reduzca potencia hasta 500 vueltas y levante bien la nariz para que el avión entre en pérdida. En ese momento meta palonier izquierdo a fondo para que se enrosque .” “ Después , en cuanto haga un giro completo , nariz abajo, dele gas firme hasta 30 pulgadas y meta palonier derecho para aguantar el giro . Vamos a perder por lo menos unos 1500 pies, así que no se distraiga mirando los eucaliptos de abajo o comiéndose el resto de la milhojas que tiene en el bolsillo de la campera. … Ah, y no se me olvide de trabar el horizonte ”
“ Usted el año pasado ya hizo unos cuantos de estos en los PT, pero este animalito es mucho más pesado de nariz y un poco menos manso que los Fairchild “ “ Mano firme y nada de dejar que el haga lo que hacer se le ocurra. ¡ El que manda es usted ¡. “

¡! Un tirabuzón de vuelta y media en un AT -6 ¡! Sentí un frío que me corría por la espalda . Yo había volado algo menos de veinte horas como alumno piloto en AT-6 hasta esa tarde. Siempre había logrado superar bien las dificultades del principiante, pero había mucha diferencia entre un liviano, dócil y bonachón PT -19 y ese pesado entrenador avanzado que yo apenas estaba aprendiendo a controlar .
“ Bueno , vaya sacando gas y la nariz bien arriba “ Dijo el “ Ñato “ ( La gorda nariz del AT- 6 , cargada con el nueve cilindros Pratt& Whitney en estrella era motivo de bromas cuando los alumnos del “ Ñato “ hacíamos comentarios irónicos sobre el generoso apéndice nasal de nuestro instructor )

Lo primero que sentí fue algo parecido a frotar mi trasero resbalando sobre cantos rodados Enseguida el avión se sacudió “ blando “,como si hubiera golpeado de panza contra una duna de arena .
Con la nariz apuntando a las nubes grises de arriba perdí las referencias del horizonte. En cuanto las alas se quedaron sin el “ agarre con el aire” , el 340, sin sustentación y arrastrado por el peso de la nariz , por si mismo inició un violento giro lateral a la izquierda y una vertiginosa caída, casi vertical .
Nerviosamente empujé el bastón adelante, hundí el pedal derecho del palonier y al mismo tiempo accioné la palanca de gas adelante, hasta que el “ Mánifold “ ascendió a las 30 pulgadas. El motor respondió enseguida, acelerando sin dudarlo.
La nariz del 340 apuntaba directo a tierra. El alocado giro vertical alrededor del eje longitudinal paró tan rápido como había comenzado y en unos segundos , en cuanto la tracción de la hélice y la aceleración de la caída lo hicieron recuperar la velocidad de vuelo, mi avión se recuperó , nivelándose con suavidad. Casi por si mismo. Como lo debe hacer todo buen avión de entrenamiento. Volábamos nivelados a 3500 pies.

“ ¡! Muy bien Arioni ¡! .” dijo el Ñato con tono satisfecho .” Fueron casi dos vueltas, pero la salida me gustó por lo suave” .
Eso dijo mi Instructor. El Teniente 1º PAM don Ramón Sanchez . El ¨” Ñato Sanchez “.
“Usted ya está pronto para salir solo. La semana que viene le pido Inspección, y si el Capitán Arbe lo aprueba, después que se de unas vueltitas de pista usted solo, vamos a empezar con un poco de acrobacia .”.

Frente al pabellón de edificios donde en otros tiempos estaban los alojamientos de los cadetes de la EMA, quedaban solo dos automóviles estacionados sobre el asfalto de la Plaza de Armas.
El sol seguía castigando y hacía mucho calor sobre el bituminoso de la Plaza de Armas.
Caminé hacia el alambrado perimetral, pisando el césped que crece en el terreno donde antes estaban los bancos de hormigón y tablones azules (! Azules ,por supuesto ¡ ) en los que en otros tiempos estábamos autorizados a sentarnos estudiar, durante la temporada de exámenes .
El territorio de cazar de arañas de mi compañero Alejandro ,alias el “ Loco “

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Julio ( El Doctor Julio Salvo , no mi antiguo camarada Julio Gutierrez ) me estaba esperando en la esquina del Cuerpo de guardia, Cuando ya salíamos de la Escuela , un jovencísimo Teniente 1º que también se iba retirando me saludó con un - “ Feliz día de la Fuerza Aérea “ ...Le respondí de inmediato - “ Igualmente para ti “

Humberto . 17 de marzo de 2016



Última edición por Humberto Arioni Jones el 22 Mar 2016 10:24, editado 4 veces en total.

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